Los alimentos a base de
cereales han sido la base de la humana dieta durante mucho tiempo
(1). Los cereales contienen todos los macro-nutrientes (proteínas,
grasas y carbohidratos) que necesitamos para la alimentación. Son
una excelente fuente de minerales, vitaminas, y otros
micro-nutrientes necesarios para una salud adecuada. Sin embargo, la
mayoría de los cereales, sobre todo en el hemisferio occidental, son
consumidos después de la molienda. La molienda consiste en la
eliminación de las capas externas del grano (el salvado y el germen)
y la preservación de la porción interna de endospermo
blanco rica en almidón. Pero, al moler los granos de cereales de
esta manera fse pierden algunos componentes claves para una nutrición
adecuada ya que las capas exteriores de los granos son ricos en
vitaminas, minerales, fibra, fitoquímicos, y muchos otros
nutrientes. Esta remoción de componentes nutritivos no nos permite
maximizar los beneficios sobre la salud de éstos componentes.
Hay una cantidad creciente
de evidencia que muestra que el consumo de granos enteros o
integrales (“whole grains” en inglés) y de productos derivados
de éstos está asociado a una reducción del riesgo de desarrollar
muchas enfermedades, incluidas las enfermedades
cardiovasculares,(2-4) hipertensión (5,6), accidentes
cerebro-vasculares, síndrome metabólico y diabetes de tipo 2 (7,8,
9-11) y diferentes tipos de cáncer (12, 13). Aunque los cereales,
y en particular los hidratos de carbono que contienen, han sido
implicados como parte del problema de la actual epidemia de obesidad,
los estudios muestran que el consumo de granos integrales (GI) puede
ayudar en el control del peso corporal (14-17)
Cada vez es más evidente
que los GI tienen la capacidad de mejorar nuestra salud más allá de
la simple provisión de energía y de nutrientes macro. Este es el
inicio de una serie de posts acerca de las principales funciones de
los granos integrales y sus beneficios para la salud. Para ello será
necesario revisar los principales componentes químicos que pueden
ejercer efectos funcionales y luego avanzar hacia el examen de los
efectos que esos componentes funcionales tienen sobre la salud
humana.
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